No temas, pequeña. Sabes que siempre estaré contigo. "No desde siempre, pero sí para siempre." ¿Recuerdas? Cada segundo que hemos pasado juntas está guardado en un rincón de mi mente y en otro de mi corazón. Siempre fuiste la única persona capaz de hacerme sonreír cuando no quedaban motivos. Cuando estoy triste recuerdo el olor de tu pelo y es como si, de repente, de entre los nubarrones, saliese el Sol. A pesar de la distancia siento tu calor. Cuando voy por la calle, sola, te imagino caminando a mi lado. Con esa peculiar forma de moverte. Solía decirte que parecía que estabas intentando despegar para echarte a volar. Y es que tú siempre fuiste como un pequeño pajarillo: deseabas ser libre, alcanzar las nubes, olvidarte del tiempo y del mundo, y ser feliz, muy feliz. Yo siempre te regañaba, te decía una y otra vez que no soñases despierta, que el mundo real era mucho más duro que todo eso. Pero tú nunca me hacías caso... Y en parte eso era lo que más me gustaba de ti. No te importaba lo que ocurriera fuera de tu mente, tú eras feliz, y contagiabas esa felicidad a todo el que te rodeaba. Juré que todo mi tiempo sería para ti, para mi pequeña soñadora. Para gastarlo o para guardarlo, para que cuando me necesitases pudieses cerrar lo ojos y me tuvieses a tu lado.
¿Y ahora? Pues tengo miedo, porque creo que tu mente poco a poco se está alejando de mí, y temo que tu corazón siga ese mismo camino. Pero, ¿sabes? Yo siempre te querré. Siempre lo hice, y siempre lo haré. No hay nada que pueda cambiar lo que hubo (hay) entre nosotras. Nada. Así que cuando quieras volver, adelante, no temas. Aquí te espero, aquí estaré.

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